Es verdad que todo está condicionado, pero siempre tendremos un pequeño espacio para decidir cuál es nuestra actitud frente a ello y cómo afrontarlo.
Y la grandeza se demuestra jugando.
Eso es lo que diferencia a los grandes de los mediocres. Cómo juegan.
Nunca, nunca y nunca podremos hacer nada para cambiar las circunstancias, pero siempre, siempre y siempre podemos elegir nuestra actitud, esa es nuestra libertad.
A cada instante estamos eligiendo nuestra actitud frente a los problemas o a los triunfos, por ello cada instante nos acerca más a la mediocridad o a la grandeza.
Pues ... a seguir sumando instantes fantásticos ...
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